Sandor Clegane: El Anti-Héroe que Juego de Tronos Merece

Traducción del ensayo publicado el 8 de Setiembre de 2017 en Watchers on the Wall

Cuando Sandor Clegane llegó a Invernalia como parte de la compañía de Robert Baratheon, no se destacó más que un brutal personaje secundario, ya sea en el contexto de Canción de Hielo y Fuego o Juego de Tronos. Sin embargo, siete temporadas después, la muerte y la desolación que han causado que la cantidad de personajes focales disminuyan ha permitido que El Perro emerja como uno de los personajes más fascinantes que quedan en Juego de Tronos. Esto es cierto hasta el punto de que Clegane sirve como el prototipo de antihéroe, en lo que respecta a ese arquetipo.

En términos de la presentación del antihéroe arquetípico, se requiere un personaje que mantenga un nivel de ambigüedad en términos de moralidad, pero que tiende a vivir por algún tipo de código de conducta. En lugar de estar motivados por un propósito o un llamado superior, como en el caso del “héroe”, el antihéroe tiende a reflejar el lado más animal de la naturaleza humana. La base de todo es la supervivencia, que casi nadie exhibe más que Clegane (además de su incesante deseo de comer pollo).

En el fondo de todo eso, hay buenas intenciones, incluso si esas intenciones están envueltas en asesinatos, blasfemias y constantes cavilaciones. Por supuesto, el elemento humorístico a menudo sirve como un complemento para el antihéroe arquetípico, algo que se ha vuelto más un pilar en relación con el personaje del Perro tal como la serie lo ha usado. Entonces hay hechos heroicos allí, pero están enterrados bajo la violencia y la tragedia, como es el caso de Sandor Clegane.

La presentación de Clegane ha requerido un desarrollo significativo, especialmente después de su representación inicial como antagonista potencial, o amenaza directa para aquellos que luchan por el bien en Poniente. A su llegada a Invernalia, Clegane suscita algunos problemas simplemente intimidando a la joven Sansa Stark en virtud de su aspecto espantoso solamente y ejecuta al amigo de Arya Stark, Mycah “el hijo del carnicero” que desafortunadamente se había cruzado con Joffrey.

A partir de ahí, El Perro continúa mostrando elementos cargados de antagonismo, ubicandose amenazadoramente al otro lado de la fallida persecución de Ned Stark contra Cersei Lannister y como una presencia constantemente amenazadora que se cierne sobre Sansa. Sin embargo, en todo eso, hay un elemento amable de Clegane para con ella, ya que incluso se impone a las demandas del Rey Joffrey obligando a Sansa a hacer cosas tan simples como cambiarse la ropa y demostrando abuso hacia su prometida, El Perro la anima a tomar un camino de menor resistencia y limpia la sangre de su rostro. Esto se convierte en una ocurrencia regular que lleva a un rescate más significativo cuando durante los disturbios una multitud quiso tomar a Sansa en el Episodio 6 de la Temporada 2. Él la retira físicamente de la escena, en lo que sirve como la culminación de su visible compasión hacia Sansa.

Hay una excepción en este tiempo en que Clegane trata de compensar un potencial interior emocional, cuando ayuda a Loras Tyrell en el Torneo de la Mano. Clegane interviene con éxito cuando su hermano La Montaña intentó acabar con la vida de Loras. El Perro es declarado campeón del torneo por Loras, lo que representa un mínimo trago de redención para Clegane.

También hay un elemento interesante a lo largo de este tiempo, que es el de auto-desprecio. Clegane constantemente se refiere a sí mismo como no más que el “perro del rey” y renuncia a cualquier tipo de título, ya sea el de Sir, o incluso ser generalmente denominado como caballero. Esto, quizás, sirve como un indicador de ese código moral o de conducta que existe incluso más allá de las brutales acciones del Perro. Ciertamente hay un elemento existente, al menos en su propia mente, por encima de esas acciones odiosas que comete al principio de la trama de la historia.

Es durante la odisea del Perro con Arya que comienza a tomar forma la transformación del temprano antagonista en un arquetipo más similar al del antihéroe. Después de su “reencuentro” después de que ambos fueron capturados por la Hermandad sin Estandartes, El Perro “secuestra” a Arya para entregarla por un rescate. Es una acción maliciosa, por supuesto, pero a pesar de serlo, permite que el personaje de Clegane continúe su evolución.

El viaje con Arya pinta al Perro mucho menos amenazador de lo que se nos hace creer. No solo tiende a demostrar una debilidad por su joven compañera de viaje, sino que también se alude a una cierta aparición de códigos a través de este intercambio en el estreno de la temporada 4, “Dos Espadas”.

Sandor: “No soy un ladrón.”

Arya: “¿No te molesta asesinar niños pequeños, pero ser ladrón está por debajo de ti?”

Sandor: “Un hombre debe tener códigos.”

El elemento del código aquí absolutamente se presta a la idea del antihéroe, incluso si se trata de una referencia directa a The Wire. A pesar de ser una figura que mata implacablemente a cualquiera que se interponga en su camino, hay una suerte de orden que sigue Clegane. Lo cual es algo que se refleja en gran medida a lo largo de su arco. Los casos de sus asesinatos han sido en gran parte a las órdenes de otros o por su propia supervivencia.

Él no es un asesino a sangre fría en ningún sentido, a pesar de su descripción inicial. Sus encuentros a lo largo de su viaje con Arya que cuentan con violencia la incluyen solo por necesidad, ya sea por comida o por protección. Incluso la herida del granjero y el posterior abandono de su hija es racionalizado por El Perro como una suerte asesinato por piedad. En su opinión, él y Arya lo utilizaban por su dinero y sus bienes. El granjero y su hija no lo hicieron.

Su encuentro con Brienne de Tarth y Podrick se presta a otro elemento del inevitable viaje de Clegane para establecerse como el antihéroe. Tras su colisión, Clegane insiste en quedarse con Arya para el rescate, pero es casi innegable que hay un elemento de afecto y respeto en ambas partes, incluso disfrazados de desprecio. Después de que El Perro cae contra Brienne, Arya no solo se niega a terminar misericordiosamente su vida (ya que lo había eliminado de su lista en ese momento), sino que incluso después de que Clegane grita obscenidades de manera de tratar de hacerla entrar, es aún solo por un esfuerzo por terminar con su propia vida trágica. Si El Perro fuera el antagonista que originalmente fue presentado y retratado, el nivel de simpatía de los lectores y observadores no habría sido tan significativo como lo fue cuando pensamos que lo vimos por última vez en el episodio final de la temporada 4.

Es en la resurrección de Sandor Clegane que comienza la fase final de su transición hacia el antihéroe. Un hombre visiblemente reformado que trata de llevar una vida pacífica después de una historia tan violenta. No es hasta que los aldeanos con los que está construyendo un septo son asesinados por miembros de la Hermandad que vemos que El Perro vuelve a esas tendencias violentas. E incluso entonces, después de la muerte del Hermano Ray, que sirve como el individuo que lo ayuda a revivir, hay un cierto nivel de reticencia a querer hacerlo. Pero incluso aquí, esta instancia de violencia se estimula en un esfuerzo de venganza, en lugar de tendencias a sangre fría que inicialmente hubiéramos creído que El Perro poseería.

Lo que nos lleva al material más reciente presentado en Juego de Tronos. Con los libros agotando su material, su desarrollo como antihéroe ha continuado en el show.

Tal vez, en ningún momento, el desarrollo de Clegane fue más evidente como  cuando él y la Hermandad se encontraron con la granja en la que mató al granjero y dejó a su hija para morir junto a él. Su regreso allí lo encontró con un remordimiento visible mientras enterraba lo que quedaba de los cuerpos. Un individuo que mata por rencor o avaricia representaría a un verdadero villano, en lugar de lo que El Perro realmente representa: el antihéroe. Su voluntad de ir a Guardiaoriente más allá del Muro indica un cambio en Clegane hacia el cumplimiento de un propósito legítimo, en lugar de simplemente revolcarse en el odio a sí mismo y el desprecio por el mundo que lo rodea.

Si hablamos del arquetipo antihéroe y de los elementos que conlleva, entonces El Perro se ajusta en buena ley por encima de prácticamente cualquier otro en Canción de Hielo y Fuego y en Juego de Tronos. Hay elementos brutalmente violentos. Hay crímenes inimaginables cometidos. Pero esas acciones que lleva adelante Clegane se prestan al lado más oscuro de la humanidad: esas tendencias más animalistas. Se está preservando de una manera en la que cree legítimamente; ha protegido a aquellos que vale la pena proteger y mató a quienes valen la pena matar. Solo recientemente ha comenzado a demostrar alguna porción de un propósito más grande, ya que su visión de Guardiaoriente podría indicar algo de dependencia al Señor de la Luz en el futuro. Hay una visión intrínsecamente cínica de sí mismo y del mundo, pero sirve como un pesado exterior de todo su personaje más que nada.

En su corazón, hay un indicio de buenas intenciones y el deseo de superar su horrible pasado. Y, por supuesto, está el elemento del humor que ha proporcionado de manera más consistente a medida que los libros y las temporadas de televisión lo han usado.

Ciertamente, sin dudas aún tenemos más desarrollo que presenciar con respecto a Sandor Clegane. Incluso es posible que gradualmente pueda dar más pasos hacia un arquetipo más “heroico”, mientras continúa cumpliendo un propósito mayor. El crecimiento que ha experimentado en este momento, sin embargo, ha sido extraordinario y sirve como una representación legítima de lo que se espera que sea el antihéroe arquetípico.

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