¿Qué tan Cruel era Maegor?

La Reina Visenya puso una espada en la mano de su hijo cuando él tenía tres años. Supuestamente, lo primero que hizo con la espada fue matar a uno de los gatos del castillo, se dijo… aunque se cree que este cuento fue una calumnia ideada por sus enemigos muchos años después.

Recientemente salió a la venta El Libro de las Espadas, el cual contiene el relato Los Hijos del Dragón, que cuenta de los reinados de los dos hijos de Aegon el Conquistador, Aenys y Maegor. Como les comentamos con anterioridad, la primera parte de esta historia ya es conocida con antelación ya que ha sido leída por GRRM en dos convenciones. La parte novedosa del relato corresponde al reinado de Maegor el Cruel.

Maegor I Targaryen, fue el segundo hijo del Rey Aegon I Targaryen, aquel que tuvo con su hermana-esposa, la reina Visenya. Era un hombre alto y robusto, y se lo consideraba un gran guerrero. Las comparaciones con su hermano Aenys eran inevitables debido a las grandes diferencias de carácter. Maegor era a menudo descrito como despiadado, siendo implacable y disfrutando del arte de la guerra, ganándose los apodos de Cruel y Matarreyes. Es asi que a la luz de este nuevo relato nos preguntamos ¿Qué tan Cruel era Maegor?

De sus espadas y su dragón

De pequeño ya demostraba una veta cruel y pendenciera

El Príncipe Maegor montó también, pero no mostró gran amor por los caballos, perros o cualquier animal. Cuando tenía ocho años, un palafrén lo pateó en los establos. Maegor apuñaló al caballo hasta la muerte… y le cortó el rostro al mozo de cuadra que corrió al oír los gritos de la bestia. El Príncipe de Rocadragón tuvo muchos compañeros a través de los años, pero no verdaderos amigos. Era un chico pendenciero, rápido para ofenderse, lento para perdonar, temible en su enojo. Sin embargo, su habilidad con las armas no tenía rival.

En su décimotercer día de nombre en 25 DC, su madre la Reina Visenya  le otorgó su propia espada de acero Valyrio, Hermana Oscura. Posteriormente fue nombrado caballero.

Sin embargo, en los torneos y en el campo de batalla, los logros del príncipe Maegor excedieron por mucho a los de su hermano. En el gran torneo de Aguasdulces en el año 28 DC, el Príncipe Maegor derribó a tres caballeros de la Guardia Real en sucesivas justas antes de caer ante el eventual campeón. En el combate cuerpo a cuerpo, ningún hombre podía pararse frente a él. Después fue nombrado caballero por su padre, que lo ungió nada menos con la espada Fuegoscuro. A los dieciséis años, Maegor se convirtió en el caballero más joven de los Siete Reinos.

Sin embargo, Maegor aún no era jinete de dragón.

Aunque media docena de crías nacieron en medio de los fuegos de Rocadragón en los últimos años del reinado de Aegon, y fueron ofrecidas al príncipe, Maegor las rechazó a todas. La esposa de su hermano se burló de él un día en la corte, preguntándose en voz alta si “mi buen hermano le teme a los dragones”. Maegor se enfureció al oír la burla y luego respondió fríamente que solo había un dragón digno de él.

Aegon el Conquistador murió de un ataque en Rocadragón en el año 37 DC. Maegor tenía 25 años.

El príncipe Maegor, en su residencia en Rocadragón en ese momento, pronunció unas palabras cuando el cuerpo de su padre fue colocado sobre una pira funeraria en el patio del castillo. El rey estaba vestido con una armadura de batalla, con las manos cruzadas dobladas sobre la empuñadura de Fuegoscuro. Desde los días de la Antigua Valyria, la Casa Targaryen siempre había tenido por costumbre quemar a sus muertos, en lugar de enterrar sus restos en el suelo. Vhagar suministró las llamas para encender el fuego. Fuegoscuro fue quemada con el rey, pero Aenys la recuperó después, su hoja estaba más oscura pero sin daños. Ningún fuego común puede dañar el acero Valyrio.

Es entonces que el Gran Maestre Gawen proclamó a Aenys de la Casa Targaryen, Primero de su Nombre, Rey de los Andalos y los Primeros Hombres, Señor de los Siete Reinos y Protector del Reino.

Los señores, caballeros y septones que habían llegado a Rocadragón para despedirse de su rey se arrodillaron e inclinaron la cabeza. Cuando llegó el turno del Príncipe Maegor, Aenys lo ayudó a ponerse de pie, le besó la mejilla y le dijo: “Hermano, nunca más debes arrodillarte ante mí. Vamos a gobernar este reino juntos, tu y yo.” Entonces el rey presentó la espada de su padre, Fuegoscuro, a su hermano, diciendo: “Eres mas adecuado para llevar esta espada que yo. Empuñala a mi servicio, y estaré satisfecho.”

Luego de la coronación de Aenys surgieron varias revueltas que desafiaban el débil reinado, desde Harren el Rojo en Harrenhall, pasando por Jonos Arryn en El Valle y un autoproclamado Lodos en las Islas de Hierro, hasta el Rey Buitre en Dorne.

Nido de Águilas era inexpugnable ante cualquier asalto convencional, así que el “Rey” Jonos y sus ferreos seguidores desafíaron a los leales y se asentaron para un asedio… hasta que el Príncipe Maegor apareció en el cielo, a lomos de Balerion. El hijo del Conquistador había reclamado finalmente un dragón, y nada menos que el Terror Negro, el más grande de todos…….Después de tomar posesión del Nido de Aguilas, el Príncipe Maegor los ejecutó uno por uno. Incluso a los de alta cuna se les negó el honor de morir a espada; los traidores no merecían más que una cuerda, decretó Maegor, de modo que los caballeros capturados fueron ahorcados desnudos de las paredes del Nido de Aguilas, pataleando mientras eran estrangulados lentamente.

 

 

Luego de acalladas las revueltas, Maegor fue nombrado mano del Rey Aenys.

El Rey Aenys agradecido confirió el título de caballero a Brune, y premió a Davos Baratheon, Samwell Tarly, Dondarrion Sin Nariz, Ellyn Caron, Allard Royce y Goren Greyjoy con oro, cargos y honores. Los mayores aplausos los otorgó a su propio hermano. A su regreso a Desembarco del Rey, el Príncipe Maegor fue aclamado como un héroe. El rey Aenys lo abrazó ante una multitud entusiasta y lo nombró Mano del Rey. Y cuando dos jóvenes dragones eclosionarios en los fuegos de Rocadragón a finales de ese año, fue tomado como una señal. Pero la amistad entre los hijos del dragón no duró mucho.

Aquel reino que conquistó Aegon infundiendo respeto con fuego y sangre, poco a poco fue desmoronándose durante el reinado de Aenys debido a su inoperancia e inconsciencia.

El comienzo del nuevo año encontró al Rey Aenys todavía en Rocadragón, enfermo de miedo e indecisión. Su Gracia solo tenía treinta y cinco años, pero se decía que parecía un hombre de sesenta años, y el Gran Maestre Gawen informó que a menudo se acostaba con intestinos flojos y calambres en el estómago. Cuando ninguna de las curas del Gran Maestre resultó eficaz, la Reina Viuda se hizo cargo del cuidado del rey, y Aenys pareció mejorar durante un tiempo… solo para sufrir un colapso repentino cuando se enteró de que miles de Clérigos Humildes habían rodeado Refugio Quebrado. Tres días más tarde, el rey estaba muerto.

Es entonces cuando Maegor regresa de su exilio para ser coronado

Maegor descendió sobre Rocadragon solo el tiempo suficiente para reclamar la corona; no la ornamentada corona de oro que Aenys había portado, con sus imágenes de los Siete, sino la corona de hierro de su padre engastada con aquellos rubíes rojo sangre. Su madre la colocó sobre su cabeza, y los señores y caballeros allí reunidos se arrodillaron al proclamarse Maegor de la Casa Targaryen, el Primero de Su Nombre, el Rey de los Andalos, los Rhoynar y los Primeros Hombres, y Protector del Reino. Solo el Gran Maestre Gawen se atrevió a objetar. Por todas las leyes de la herencia, leyes que el Conquistador mismo había afirmado después de la Conquista, el Trono de Hierro debería pasar a Aegon, el hijo del Rey Aenys, dijo el viejo maestre. “El Trono de Hierro será para hombre que tenga la fuerza para tomarlo”, respondió Maegor. Entonces decretó la ejecución inmediata del Gran Maestre, cortando él mismo la vieja cabeza gris de Gawen con un solo golpe de Fuegoscuro.

Mientras, los Hijos del Guerrero continuaban desafiando el reinado Targaryen tomando las calles.

 

De sus seis esposas y de su gusto por los tríos

Los hijos del Dragón no tenían hermanas con las que casarse, por lo que cada uno de ellos se vio obligado a buscar una novia en otra parte.

Así sucedió que en 25 DC, Maegor Targaryen, Príncipe de Rocadragón, se casó con Lady Ceryse Hightower en el Septo Estrellado de Antigua, con el propio Septon Supremo oficiando las nupcias. Maegor tenía trece años, la novia era diez años mayor que él… pero los señores que daban fe del encamamiento coincidían en que el príncipe era un marido lujurioso, y Maegor se jactaba de haber consumado el matrimonio una docena de veces esa noche. “Hice un hijo para la Casa Targaryen anoche”, proclamó.

Pasó el tiempo y el hijo no llegaba, por lo que el príncipe decidió probar suerte en otra parte.

Quizás fue esta continua prueba de la fertilidad de la reina lo que llevó al Príncipe Maegor a hacer lo que hizo. Cualquiera sea la razón, el príncipe sorprendió tanto al reino como al rey cuando de repente anunció que lady Ceryse era estéril, y por lo tanto tomaría como segunda esposa a Alys Harroway, hija del nuevo señor de Harrenhal. La boda se realizó en Rocadragon, con el apoyo de la Reina Viuda Visenya. Como el septón del castillo se negó a oficiar, Maegor y su nueva novia se casaron en un rito valyrio, “casados por sangre y fuego”.

El matrimonio se llevó a cabo a espaldas del Rey Aenys, y cuando este se enteró de lo acontecido comenzó la disputa entre hermanos. El desafiante hecho también encendió la ira de Lord Hightower (padre de Ceryse), así como la del Septón Supremo quien catalogó el matrimonio de pecado y fornicación.

Preocupado y enfadado, el rey Aenys le dio a su hermano una opción: dejar de lado a Alys Harroway y regresar con Lady Ceryse, o sufrir cinco años de exilio. El Príncipe Maegor eligió el exilio. En el 40 DC, se fue a Pentos, llevando a Lady Alys, su dragón Balerion y la espada Fuegoscuro (se dice que Aenys pidió que su hermano regresara Fuegoscuro, a lo que el Príncipe Maegor respondió: “Su Gracia es bienvenida para intentar quitarmela”). Lady Ceryse quedó abandonada en Desembarco del Rey.

Alys Harroway era conocida en los círculos de piadosos como “la puta de Maegor”

A su regreso del exilio se le conoce una tercera mujer: Tyanna de la Torre

En el vigésimo octavo día después del Juicio de los Siete, llegó un barco de Pentos en la marea de la tarde, con dos mujeres y seiscientos mercenarios. Alys de la Casa Harroway, la segunda esposa de Maegor Targaryen, había regresado a Poniente… pero no estaba sola. Con ella navegó otra mujer, una pálida belleza de pelo negro azabache conocida solo como Tyanna de la Torre. Algunos decían que la mujer era la concubina de Maegor. Otros la nombraban como la amante de Lady Alys. Hija natural de un magister Pentoshi, Tyanna era una bailarina de taberna que se había convertido en una cortesana. También se rumoreaba que era una envenenadora y una hechicera. Se contaron muchas historias extrañas sobre ella… y tan pronto como llegó, la reina Visenya despidió a los maestres y septones de su hijo y entregó a Maegor al cuidado de Tyanna.

A la mañana siguiente, el rey se despertó, levantandose con el sol. Cuando Maegor apareció en las murallas de la Fortaleza Roja, de pie entre Alys Harroway y Tyanna de Pentos, la multitud vitoreó salvajemente, y la ciudad estalló en celebración. Pero las celebraciones se extinguieron cuando Maegor montó a Balerion y descendió sobre la colina de Rhaenys, donde setecientos de los Hijos del Guerrero estaban realizando sus oraciones matutinas en el septo fortificado. Mientras el fuego de dragon prendía fuego el edificio, arqueros y lanceros esperaron afuera a aquellos que llegaban a las puertas. Se decía que los gritos de los hombres en llamas podían escucharse por toda la ciudad, y que una nube de humo permaneció sobre Desembarco del Rey por días.

Así se deshizo de los Hijos del Guerrero. Y aunque había derrotado al brazo armado de la Fe, la lucha con esta continuaría por el resto de su reinado

Luego, Su Gracia anunció su intención de tomar a Tyanna de Pentos como su tercera esposa. Aunque se murmuró que su madre, la Reina Viuda, no quería a la hechicera Pentoshi, solo el Gran Maestre Myres se atrevió a hablar en contra de ella abiertamente. “Tu única esposa verdadera te espera en Hightower”, dijo Myres. El rey lo escuchó en silencio, luego descendió del trono, desenfundó Fuegoscuro y lo mató allí donde estaba.

Maegor Targaryen y Tyanna de la Torre se casaron en lo alto de la colina de Rhaenys, en medio de las cenizas y los huesos de los Hijos del Guerrero que habían muerto allí. Se dijo que Maegor tuvo que matar a una docena de septones antes de que encontrara a alguno dispuesto a realizar la ceremonia. Wat el Leñador, sin sus extremidades, fue mantenido vivo para presenciar el matrimonio.

Los rumores de un possible ménage à trois no se quedaron atrás.

Incluso se obligó a la reina viuda a unirse a las otras damas de la corte para desvestir a Su Gracia y escoltarlo a la cámara nupcial para consumar su matrimonio, una ceremonia encamamiento presidida por la segunda esposa del rey, Alys Harroway. Una vez hecha la tarea, Alyssa y las otras damas se despidieron del dormitorio real, pero Alys permaneció, uniéndose al rey y a su más nueva esposa en una noche de lujuria carnal.

Al otro lado del reino en Antigua, el Alto Septon vociferaba sus denuncias de “la abominación y sus prostitutas”, mientras que la primera esposa del rey, Ceryse de la Casa Hightower, continuaba insistiendo en que ella era la única reina legítima de Maegor.

Se decía que Su Gracia podría gobernar los Siete Reinos, pero él mismo era gobernado por las tres reinas: su madre la Reina Visenya, su amante, la Reina Alys, y la bruja Pentoshi, la Reina Tyanna.

La llegada del nuevo año encontró a Maegor todavía sin un hijo, ni siquiera un bastardo que podría ser legitimado. Tampoco parecía probable que la reina Tyanna le diera el heredero que deseaba. Mientras ella continuaba sirviendo a Su Gracia como dama de los susurros, el rey ya no buscaba su cama.

Ya era hora de buscar una nueva esposa, o mejor aún, varias…y de probada fertilidad.

 

 

Tomaría más de una esposa, como instó Lord Celtigar. Dos esposas duplicarían sus posibilidades de tener un hijo; tres esposas lo triplicarían. Y una de esas esposas seguramente sería su sobrina; había sabiduría en el consejo de Lord Velaryon.

Y allí también, Rhaena conoció a sus compañeras esposas, porque iba a ser una boda triple. Las tres nuevas reinas eran viudas. Lady Jeyne, de la Casa Westerling, se había casado con lord Alyn Tarbeck, que había marchado junto al Príncipe Aegon y había muerto con él en la Batalla Bajo el Ojo de Dioses. Unos meses más tarde, le había dado a su difunto señor un hijo póstumo. Alto y esbelto, con lustrosos cabellos castaños, Lady Jeyne estaba siendo cortejada por un hijo menor del Señor de Roca Casterly cuando Maegor la mandó llamar, pero esto significaba poco y menos para el rey.

Más complicado fue el caso de Lady Elinor de la Casa Costayne, la fiera esposa pelirroja de Ser Theo Bolling, un caballero terrateniente que había luchado por el rey en su última campaña contra los Clerigos Humildes. Aunque solo tenía diecinueve años, Lady Elinor ya le había dado a Bolling tres hijos cuando el rey dirigió su mirada hacia ella. El más joven todavía estaba en su pecho cuando su padre, Ser Theo, fue arrestado por dos caballeros de la Guardia Real y acusado de conspirar con la Reina Alyssa para asesinar al rey y colocar al niño Jaehaerys en el Trono de Hierro. Aunque Bolling protestó por su inocencia, fue encontrado culpable y decapitado el mismo día. El rey Maegor le dio a su viuda siete días para llorar, en honor a los dioses, y luego la convocó para decirle que se casarían.

Durante la triple boda, pocos se atrevieron a cuestionar la decisión del Rey recordando la suerte del Maestre durante la boda anterior. Las tres novias viudas fueron llamadas “Las Novias de Negro” por el pueblo llano.

Se cuentan muchas historias extrañas y contradictorias de la noche que siguió, y con el paso de tantos años es difícil separar la verdad de las leyendas. ¿Las tres Novias de Negro compartían una cama individual, como algunos afirman? No parece probable. ¿Su Gracia visitó a las tres mujeres durante la noche y consumó las tres uniones? Quizás. ¿Intentó la princesa Rhaena matar al rey con una daga escondida debajo de sus almohadas, como más tarde afirmó? ¿Elinor Costayne rasguñó la espalda del rey hasta dejarlo sangrando cuando copulaban? ¿Bebió Jeyne Westerling la poción de fertilidad que supuestamente le trajo la reina Tyanna, o la arrojó a la cara de la mujer mayor? ¿Alguna vez se mezcló u ofreció tal poción? El primer relato de esto no aparece hasta bien entrado el reinado del rey Jaehaerys, veinte años después de que ambas mujeres habían muerto.

 

De su enfrentamiento con la fe militante

La tradición entre los Targaryens siempre había sido casarse entre parientes. Casarse entre hermanos era el ideal. De lo contrario, una chica podría casarse con un tío, un primo o un sobrino… Esta práctica se remonta a la Antigua Valyria, donde era común entre muchas de las familias antiguas, especialmente aquellos que criaban y montaban dragones. La sangre del dragón debe permanecer pura, la sabiduría dictaba. Algunos de los príncipes hechiceros también tomaban más de una esposa cuando les placía, aunque esto era menos común que el matrimonio incestuoso. En Valyria antes de la maldición, los sabios escribieron, se honraban mil dioses, pero ninguno era temido, por lo que pocos se atrevieron a hablar en contra de estas costumbres. Esto no era cierto en Poniente, donde el poder de la Fe no era cuestionado. Los antiguos dioses seguían siendo adorados en el Norte, pero en el resto del reino había un solo dios con siete caras, y su voz en esta tierra era el Septón Supremo de Antigua. Y las doctrinas de la Fe, transmitidas a través de los siglos desde los propios Andalos, condenaron las costumbres matrimoniales Valyrias practicadas por los Targaryen. El incesto fue denunciado como pecado vil, ya sea entre padre e hija, madre e hijo, o hermano y hermana, y los frutos de tales uniones se consideraron abominaciones a la vista de los dioses y los hombres. En retrospectiva, se puede ver que el conflicto entre la Fe y la Casa Targaryen era inevitable.

Una vez muerto Aegon I, la Fe ganó terreno aprovechando la debilidad y desaciertos del Rey Aenys

En el 41 DC Aenys Targaryen cometió un desastroso error y le dio la mano a su hija Rhaena en matrimonio a su hermano Aegon, heredero del Trono de Hierro. La princesa tenía dieciocho años, el príncipe quince. Una boda real es un evento alegre, la ocasión para la celebración, pero este fue el tipo de unión incestuosa contra la que el Septon Supremo había advertido, y lo condenó como una obscenidad y advirtió que los niños nacidos de él serían “abominaciones en la vista de dioses y hombres”.

Por más que Aenys se justificaba explicando las costumbres de casamientos entre hermanos provenientes de la Antigua Valyria, se ganó el apodo de “Rey Abominación” por parte de la Fe y así comenzaron las insurrecciones.

A fines del año 41 DC, gran parte del reino estaba sumido en una profunda rebelión contra la Casa Targaryen. Los cuatro falsos reyes que habían surgido tras la muerte de Aegon el Conquistador ahora parecían tontas protestas en comparación con la amenaza planteada por este nuevo levantamiento, ya que estos rebeldes se creían soldados de los Siete, librando una guerra santa contra la tiranía impía.

Cuando Maegor llegó al poder, la lucha se recrudeció aun más.

 

 

Del juicio de siete

Visenya Targaryen proclamó que su hijo Maegor había llegado para ser su rey. Un verdadero rey, sangre de Aegon el Conquistador, que era mi hermano, mi esposo y mi amor. Si alguien cuestiona el derecho de mi hijo al Trono de Hierro, que demuestre su reclamo con su cuerpo.

Los Hijos del Guerrero no tardaron en aceptar su desafío. Bajando de la colina de Rhaenys, cabalgaron, setecientos caballeros de acero plateado conducidos por su gran capitán, Ser Damon Morrigen, llamado Damon el Devoto. “No nos entreveremos con palabras”, le dijo Maegor. “Las espadas decidirán este asunto.” Ser Damon estuvo de acuerdo; los dioses le otorgarían la victoria cuya causa era justa, dijo. “Dejemos que cada bando tenga siete campeones, como lo hacían los Andalos de antaño. ¿Puedes encontrar a seis hombres para que te acompañen?” Debido a que Aenys había llevado a la Guardia Real a Rocadragón, y Maegor estaba solo.

Maegor preguntó a la multitud quien estaba del lado del rey, y luego de un largo titubeo un hombre se ofreció

No era un caballero, sino un simple hombre de armas que se hacía llamar Dick Frijol. “He sido un hombre del rey desde que era un niño”, dijo. “Pretendo morir como un hombre del rey”.

Solo entonces el primer caballero dio un paso al frente. “Este frijol nos avergüenza a todos”, gritó. “¿No hay verdaderos caballeros aquí? ¿No hay hombres fieles? El orador era Bernarr Brune, el escudero que había matado a Harren el Rojo y había sido nombrado caballero por el propio Rey Aenys. Su desprecio llevó a otros a ofrecer sus espadas. Los nombres de los cuatro que eligió Maegor están escritos en letra grande en la historia de Poniente: Ser Bramm de Blackhull, un caballero errante; Ser Rayford Rosby; Ser Guy Lothston, llamado Guy el Gloton; y Ser Lucifer Massey, Señor de Ballarroca.

Los nombres de los siete Hijos del Guerrero también son conocidos. Ellos fueron: Ser Damon Morrigen, llamado Damon el Devoto, Gran Capitán de los Hijos del Guerrero; Ser Lyle Bracken; Ser Harys Horpe, llamado Harry Cabeza de Muerte; Ser Aegon Ambrose; Ser Dickon Flores, el bastardo de Beesbury; Ser Willam el Errante; y Ser Garibald de las Siete Estrellas, el caballero septon. Está escrito que Damon el Devoto dirigió una oración, suplicando al Guerrero que les diera fuerza a sus brazos.

Dick Frijol fue el primero en morir. Y aunque existe discordancia en los distintos reportes sobre quien murió primero y sobre cuanto duró el combate, de todos se desprende que se realizaron grandes hazañas hasta que Maegor se encontró solo mano a mano con Damon el Devoto y William el Errante

Los dos Hijos del Guerrero estaban gravemente heridos, y Su Gracia empuñaba a Fuegoscuro, pero aun así, estaban muy parejos, acordaron cantantes y maestres. Incluso mientras caía, Ser Willam le propinó al rey un terrible golpe en la cabeza que le rompió el yelmo y lo dejó inconsciente. Muchos pensaban que Maegor también estaba muerto, hasta que su madre le quitó el yelmo roto. “El rey respira”, proclamó. “El rey vive”. La victoria fue suya.

 

 

Visenya ordenó que llevaran a su hijo con los maestres

Durante veintisiete días Maegor Targaryen se encontró al borde de la muerte, mientras que los maestres lo trataban con pociones y cataplasmas y los septones rezaban sobre su cama. En el Septo de la Conmemoración, los Hijos del Guerrero también oraron y discutieron sobre su curso. Algunos sentían que la orden no tenía más remedio que aceptar a Maegor como rey, ya que los dioses lo habían bendecido con la victoria; otros insistieron en que estaban obligados por el juramento a obedecer al Septon Supremo, y seguir luchando.

Luego de despertar bajo los cuidados de Tyenna, el rey desató toda su furia contra las insistentes revueltas

El ejército de los Fieles contaba con veinte mil hombres. Sin embargo, el ejército del rey Maegor era del mismo tamaño, y Su Gracia tenía casi el doble de caballos ataviados con armaduras, así como un gran contingente de arqueros, y el propio rey montaba a Balerion. Aun así, la batalla resultó ser una lucha salvaje….Una tormenta de lluvia apagó los fuegos de Balerion pero no pudo apagarlos por completo, y en medio del humo y los gritos el Rey Maegor descendió una y otra vez para servir a sus enemigos con fuego. Al caer la noche, la victoria era suya, mientras los Clérigos Humildes restantes arrojaban sus hachas y se alejaban en todas direcciones.

Triunfante, Maegor regresó a Desembarco del Rey para sentarse una vez más en el Trono de Hierro. Cuando Wat el Leñador fue entregado a él, encadenado y aún desafiante, Maegor le quitó las extremidades con el hacha del propio gigante, pero ordenó a sus maestres que lo mantuvieran vivo “para que pudiera asistir a mi boda”.

 

De la sucesión

Su hermano Aenys tuvo varios hijos, pero durante ese tiempo Maegor no fue capaz de tener descendencia.

El hijo llegó al año siguiente… pero el niño, llamado Aegon en honor a su abuelo, nació para Lady Alyssa y fue engendrado por el Príncipe Aenys. Lady Ceryse no se vio en apuros en los años que siguieron, aunque otros niños vinieron uno tras otro a Alyssa. En el 29 DC, le dio a Aenys un segundo hijo, Viserys. En el 34 DC, dio a luz a Jaehaerys, su cuarto hijo y tercer varón. En 36 DC vino otra hija, Alysanne. Cada hijo empujó al Príncipe Maegor más abajo en la sucesión; algunos dijeron que estaba detrás de las hijas de su hermano también. Todo mientras Maegor y Ceryse permanecieron sin hijos.

La brecha entre ambos hermanos se volvía cada vez más grande

 

 

Sin embargo, incluso cuando Aenys recibía la bendición del Septon Supremo, algunos dudaban de su aptitud para sentarse en el Trono de Hierro. Poniente requería un guerrero, no un soñador, susurraban unos a otros, y el príncipe Maegor era el más fuerte de los dos hijos del Dragón. Y la principal fuente de susurros era la madre de Maegor, la Reina Viuda Visenya Targaryen. “La verdad es bastante clara”, se dice que ella dijo. “Incluso Aenys lo ve. ¿Por qué otra razón le habría dado Fuegoscuro a mi hijo? Él sabe que solo Maegor tiene la fuerza para gobernar”.

Con el correr de los años y ya siendo rey Maegor, su esposa Alys quedó embarazada.

Durante la tercera luna de su confinamiento, sin embargo, Lady Alys comenzó a sangrar fuertemente desde el útero y perdió al niño. Cuando el Rey Maegor vino a ver el nacimiento del niño muerto, se horrorizó al encontrar al niño como un monstruo, con miembros retorcidos, una cabeza enorme y sin ojos. “Este no puede ser mi hijo”, rugió angustiado. Entonces su dolor se convirtió en furia, y ordenó la ejecución inmediata de la partera y las septas que estaban a cargo de los cuidados de la reina, y también del Gran Maestre Desmond, salvando solo a las hermanas de Alys.

Pero el tema era aun más complicado

Se dice que Maegor estaba sentado en el Trono de Hierro con la cabeza del gran maestre en sus manos cuando la reina Tyanna fue a decirle que había sido engañado. El niño no era de su semilla. Al ver que la reina Ceryse regresaba a la corte, anciana, amargada y sin hijos, Alys Harroway había empezado a temer que la esperara el mismo destino a menos que diera un hijo al rey, por lo que recurrió a su padre, la Mano del Rey. En las noches en que el rey compartía cama con la reina Ceryse o la reina Tyanna, Lucas Harroway enviaba hombres a la cama de su hija para que ella tuviera un hijo. Maegor se negó a creer. Le dijo a Tyanna que era una bruja celosa, y estéril, arrojándole la cabeza al gran maestre. “Las arañas no mienten”, respondió la dama de los susurros. Le entregó al rey una lista de nombres.

Continuó la masacre de la familia Harroway y de los veinte hombres en la lista de Tyanna, pero la peor parte se la llevó Alys

La peor muerte fue reservada para la propia Reina Alys, quien fue entregada a su hermana esposa Tyanna para atormentarla. De su muerte no hablaremos, porque algunas cosas estan mejor sepultadas y olvidadas. Basta decir que su muerte tardó casi una quincena, y que el propio Maegor estuvo presente para todo ello, como testigo de su agonía. Después de su muerte, el cuerpo de la reina fue cortado en siete partes, y sus piezas se colgaron en picas sobre las siete puertas de la ciudad, donde permanecieron hasta que se pudrieron.

En su segunda tanda de esposas se sucedieron los embarazos de Jeyne Westerling y Elinor Costayne, pero al igual que Alys, luego de la tercera luna Jeyne perdó el embarazo. Otro bebé monstruoso sin brazos ni piernas y hermafrodita, que a su vez costó la vida de Jeyne.

Maegor estaba maldito, dijeron los hombres. Había matado a su sobrino, había hecho la guerra contra la Fe y el Septon Supremo, desafiado a los dioses, cometiendo asesinatos e incesto, adulterio y violación. Sus partes privadas estaban envenenadas, su semilla llena de gusanos, los dioses nunca le otorgarían un hijo vivo. O al menos eso decían los susurros. El propio Maegor se decidió por una explicación diferente, y envió a Ser Owen Bush y Ser Maladon Moore para capturar a la reina Tyanna y llevarla a las mazmorras.

Allí la reina Pentoshi hizo una confesión completa, incluso mientras los torturadores del rey prepararon sus implementos: ella había envenenado al hijo de Jeyne Westerling en el útero, tal como lo había hecho con Alys Harroway. Sería lo mismo con el cachorro de Elinor Costayne, prometió.

Se dice que el rey la mató a él mismo, cortándole el corazón con Fuegoscuro y dándosela de comer a sus perros. Pero incluso luego de muerta, Tyanna de la Torre tuvo su venganza, porque sucedió tal como lo había prometido. La luna dio vuelta y se volvió otra vez, y en lo oscuro de la noche la Reina Elinor también trajo al mundo un niño mal formado y nacido muerto, un niño sin ojos nacido con alas rudimentarias.

 

 

Es claro que el Rey Maegor fue despiadado y se tiene bien ganado el mote de Cruel, mas allá de que muchas de estas historias fueron exageradas por quienes las transmitieron. No cabe duda de su impulsividad, pero ¿cuántas de sus acciones fueron en realidad maquinadas por su madre? El relato nos muestra otra cara de la Reina Visenya.

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