Juego de Tronos-Re-lectura VI

Luego de una ausencia forzada, regresamos con nuestra re-lectura de Juego de Tronos.Ya saben que la intencion es buscar pistas que nos permitan adivinar algunos de los misterios de la serie. En esta selección tenemos un capitulo de Sansa que, a mi entender, contiene alguna que otra pista al respecto. Recordemos que hace poco tuvimos un ensayo breve sobre las similitudes de Lyanna y sus sobrinas y como a veces las historias de las dos hermanas Stark reflejan no solo el carácter de Lyanna sino lo que pudo haberle ocurrido.

Los capítulos a leer en esta parte son:

*Tyrion II

Jon y Tyrion dan inicio a su amistad.

—Mírame bien y dime qué ves.

—¿Es un truco o qué? —El chico le lanzó una mirada desconfiada—. Te veo a ti, Tyrion Lannister.

—Para ser un bastardo estás muy bien educado, Nieve —dijo Tyrion con un suspiro—. Lo que ves es un enano. ¿Qué edad tienes, doce años?

—Catorce —dijo el chico.

—Catorce, y eres más alto de lo que yo seré en la vida. Tengo las piernas cortas y retorcidas, y me cuesta caminar. Necesito una silla de montar especial para no caerme del caballo. Por cierto, la diseñé yo mismo, ya que hablamos del tema. Tenía que elegir entre eso o ir en poni. Tengo fuerza en los brazos, pero también son cortos. Nunca seré un espadachín. Si hubiera nacido en una familia de campesinos seguramente me habrían abandonado a la intemperie para que muriera, o me habrían vendido como monstruo de feria. Pero soy un Lannister de Roca Casterly, y eso que se perdieron las ferias. Se esperan cosas de mí. Mi padre fue Mano del Rey veinte años. Después resulta que mi hermano mató a ese mismo rey, ironías de la vida. Mi hermana se casó con el nuevo rey, y ese odioso sobrino que tengo será rey tras su muerte. Debo hacer algo por el honor de mi casa, ¿no te parece? Pero, ¿qué? Puede que tenga las piernas cortas en relación con mi cuerpo, pero la cabeza la tengo demasiado grande, aunque yo prefiero pensar que es del tamaño adecuado para mi mente. Tengo una idea bastante precisa de cuáles son mis puntos fuertes y mis puntos débiles. Mi mejor arma está en el cerebro. Mi hermano tiene su espada, el rey Robert tiene su maza, y yo tengo mi mente… Pero una mente necesita de los libros igual que una espada de una piedra de amolar, para conservar el filo. —Tyrion dio un golpecito a la tapa de cuero del libro—. Por eso leo tanto, Jon Nieve.

*Catelyn III

Catelyn toma una decisión.

Catelyn vio la sombra que se deslizaba por la puerta abierta tras él. Se oyó un ruido sordo que no llegaba a ser un gruñido, apenas un susurro amenazante, pero él también lo debió de oír porque empezó a darse la vuelta justo cuando el lobo saltaba. Hombre y bestia cayeron juntos, en parte sobre Catelyn. El lobo mordió. El grito del hombre duró menos de un segundo, lo que tardó el animal en arrancarle media garganta.

La sangre cayó como una lluvia cálida sobre el rostro de Catelyn.

El lobo la miraba. Tenía las fauces enrojecidas y empapadas, y los ojos le brillaban con destellos dorados en la oscuridad de la habitación. Se dio cuenta de que era el lobo de Bran.

—Gracias —susurró Catelyn con un hilo de voz.

Alzó la mano, temblorosa. El lobo se acercó con suavidad, le olfateó los dedos y lamió la sangre con una lengua húmeda y áspera. Cuando se la hubo limpiado se dio media vuelta sin hacer el menor ruido, se subió de un salto a la cama de Bran y se tendió junto a él. Catelyn se echó a reír, histérica.

*Sansa I

Sansa en el Tridente.

—Yo no —replicó Arya al tiempo que intentaba deshacer un nudo en el pelaje gris de Nymeria—. Mycah y yo vamos a cabalgar río arriba para buscar rubíes en el vado.

—Rubíes —repitió Sansa, desconcertada—. ¿Qué rubíes?

—Los rubíes de Rhaegar, por supuesto —contestó Arya mirándola como si la considerara estúpida—. Aquí es donde el rey Robert lo mató y consiguió la corona.

Sansa se quedó boquiabierta, mirando incrédula a su flacucha hermana pequeña.

—No puedes ir a buscar rubíes, la princesa nos está esperando. La reina nos invitó a las dos.

—Y a mí qué —replicó Arya—. La casa con ruedas no tiene ventanas, no se ve nada.

—Pero, ¿qué quieres ver? —preguntó Sansa, molesta. Ella se había vuelto loca de alegría con la invitación, y la idiota de su hermana lo iba a estropear todo, justo como se había temido—. No hay más que prados, granjas y refugios.

—Mentira —se empecinó Arya—. Si vinieras con nosotros alguna vez lo verías.

—No me gusta montar a caballo —replicó Sansa con convicción—. Te manchas toda, y luego te duele todo el cuerpo.

—No te muevas —ordenó Arya a Nymeria después de encogerse de hombros—. No te estoy haciendo daño. —Miró a Sansa—. Cuando estábamos cruzando el Cuello conté treinta y seis tipos de flores que no había visto en mi vida, y Mycah me enseñó un lagarto león.

Ya saben que a las demás las entradas las hallan aquí:

Re-lectura: Juego de Tronos

Juego de Tronos- Re-lectura II

Juego de Tronos- Re-lectura III

Juego de Tronos- Re-lectura IV

Juego de Tronos-Re-lectura V

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